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domingo

La educación frente al pensamiento visual






Las personas resolvemos nuestros problemas utilizando tanto el pensamiento intelectual como el pensamiento visual o experiencia sensorial. El pensamiento visual lo utilizamos constantemente para todo en la vida sin darnos cuenta. Es por ello que no debe resultar extraño que forme parte crucial en la composición de la música, al igual que en otras artes.
En la composición, los elementos se cambian, se ordenan una y otra vez, se van transformando para llegar a una solución y/o una creación. Sin embargo, durante muchos años la educación ha persistido en la creencia de que el pensamiento perceptivo es innecesario. Se ha acentuado su función recreativa, alejando sus numerosos beneficios para el desarrollo del niño. De esta manera, los cursos de arte – pintura, escultura, danza, teatro, música- son los que tradicionalmente han recibido menos horas en la currícula escolar. No se toma en cuenta que para elaborar los datos sensorios son necesarias capacidades intelectuales “superiores”, ya que se requiere que la mente vaya de lo general a lo particular.
Es así que la educación ha alejado a los alumnos de las experiencias sensoriales, alimentando la creencia de que esta clase de estudios son para vagos o gente poco capaz. En la realidad, esta situación es todo lo contrario. No obstante, en nuestra realidad las carreras relacionadas a las artes son las que muchas veces requieren más esfuerzo para alcanzar el éxito. El mercado es muy complejo y muchas veces los jóvenes no reciben en apoyo de sus padres, lo cual acrecienta las dificultades.
Tal vez revertir esta situación sea imposible, pero comenzar la búsqueda de una reivindicación de la función sensorial frente a la función cognoscitiva pueda ayudar.
Alejar los conceptos de inmoralidad, mala vida y libertinaje concatenados a este pensamiento resulta básico para un cambio en la visión de la sociedad.

Ritmo acústico



El ritmo, característica básica de todas las artes, es un flujo de movimiento, tanto visual como sonoro, producido por la combinación de elementos de manera específica.
Esta cualidad se ve particularmente resaltada en la música, así como en la poesía y danza. Sin embargo, también puede notarse en la naturaleza: movimiento de los astros, alternancia de días y noches, estaciones, fases de la luna, etc.El mismo cuerpo humano funciona rítmicamente: la respiración, los latidos del corazón, el pulso. Inclusive esto puede verse cuando caminamos o corremos. Todos los animales, todos los seres ejecutan movimientos rítmicos como balanceos, elevación, descenso, agitación y calma.
El ritmo acústico es un componente de los reflejos del sistema nervioso central, una fuerza biológica de gran importancia para la oralidad. Es este el que condujo en épocas antiguas a un hábito suplementario de ritmo semántico o equilibrio de ideas así como a la correspondencia de episodios narrativos.
Los cambios y alternabilidad que conforman su naturaleza se ven expresados en la manera en que utilizan imágenes. La elaboración visual está estrechamente relacionada con el ritmo porque los pensamientos e ideas del compositor se ven reflejadas allí.
La composición rítmica no es una ilustración ni un simple dibujo, sino la manifestación final de las reflexiones, sentimientos, emociones, altos y bajos del músico.
Podemos ver con claridad cómo el artista traslada sus percepciones en el ritmo: exhibe las propiedades de los objetos, las relaciones que se establecen entre los mismo y cómo todo esto se relaciona con él. Todo esto se presenta de manera comprensible ante nosotros, a pesar de ser producto de la aprehensión de rasgos abstractos.
El ritmo retrata los conceptos generales, les da cuerpo y coherencia lógica en la música. Sólo el sonido es capaz de activar el poder de formar esta clase de conceptos.

Arnheim y el arte



Durante la antigüedad griega, la musa era la maestra guía de los poetas y sus oyentes: era reconocida socialmente. Ellos eran aún más conscientes del impacto emocional de la poesía y de la música; así como que éste era el acompañamiento necesario de la instrucción.
Hoy en día, lo que sucede en las academias, en los institutos, los estudios, colegios, en galerías y museos, importa y logra relativamente poco porque el arte se sigue manteniendo como un extraño en la sociedad. Esto tiene bastante lógica, ya que éste sólo tiene sentido como manifestación suprema dentro de una cultura empapada del pensamiento visual creador.
Este papel de outsider que le toca asumir en innumerables oportunidades fija la idea de su “rareza” como verdad en la mente de muchas personas, a pesar de ser incorrecta.
Mientras esto no cambie, la gente seguirá sufriendo de “analfabetismo sensorio”, como menciona Rudolph Arnheim en su basto trabajo sobre el pensamiento visual. Sus observaciones e increíbles hallazgos son fáciles de encontrar en la experiencia personal y en las situaciones reales.
Aunque ciertos estudiosos y la tradición occidental se empecinen en negarlo, el trabajo de Arnheim comprueba que cualquier pensamiento es de naturaleza fundamentalmente sensorial y que la separación entre visión y pensamiento es falsa. Este error es el que ha desorientado la educación frente al arte durante tanto tiempo.
Debemos recordar que nuestra respuesta perceptiva ante el mundo es el medio por el que estructuramos los sucesos y derivamos las ideas y el lenguaje. Es por ello que una buena parte de los esfuerzos verdaderamente creadores de la mente, en cualquier campo y a cualquier nivel, consisten en operaciones perceptivas.

viernes

Percepción artística

Toda obra tiene una carga dinámica, pictórica, entre otras, que debe ser tomada en cuenta antes de ser convertida en palabras para analizarla. Por ejemplo, el lenguaje puede usar muchas veces la metáfora para describir fuerzas visuales como si fueran mecánicas.
Hablar de movimiento cuando uno se refiere a pintura, escultura, arquitectura o fotografía es obviamente metafórico. En la música se puede decir que la situación es un poco diferente. El oyente sabe que cuando se habla de “movimiento” no está ante una verdadera locomoción, sabe que no está cambiando de posición ni lugar pero sí es conciente de que la letra de las canciones o lyrics tienen un desarrollo (coro, coda, estrofas) que ocasiona una respuesta dentro de su propio cuerpo.

Hoy en día ya no podemos ver lo que hace el artista como una acción totalmente individual o que no se relaciona con otro tipo de actividades. No podemos pensar que sus actividades no están relacionadas a otras. En lugar de eso, ahora podemos apreciar la visión que lo llevó hasta la composición y entendemos el por qué de su desarrollo. Esto le da sentido al “acto de concepción” de cualquier pieza artística y es quizás su instrumento más importante.

Cada artista utiliza sus propias ideas o almacén de imágenes - como menciona Alvin Toffler en su libro “La tercera Ola” – para componer. Más allá de las fantasías personales, se puede esperar que cause lo mismo en las otras personas. Este es, en realidad, el objetivo base: transmitir la experiencia personal y darle vida nuevamente a través de la compresión que se logra en el otro. No es una transcripción de la experiencia detalle por detalle, sino una analogía que puede estar muy lejos o muy cerca de la semejanza real.

La expresión



Si intentamos llegar a la presencia de una obra de arte, tenemos que imaginarla como un “todo” para comprenderla. Lo que el artista incorpora en su trabajo no puede pasar desapercibido por el observador. Es propio del hombre el querer definir lo que ve y entender por qué lo ve así. Con esto busca enfatizar y reforzar los principios y las relaciones que lo llevaron a interpretación.
La teoría del pensamiento visual no quiere reemplazar la intuición, sino intensificarla y mejorarla.

Al ser aceptada la presencia directa y general del pensamiento visual, hicimos más completa nuestra descripción y forma de ver las cosas naturales y hechas por el hombre.
Cuando abrimos los ojos a las capacidades de cualquier elemento vemos cómo son portavoces del sentido expresivo. Las cualidades se experimentan en el sonido, así como el olfato, la vista, etc. Su elección como parte de la composición musical no es pura casualidad, sino producto de un análisis. Dicha elección refleja el comportamiento de la mente humana de forma muy exacta.
La expresión viene a ser entonces los modos de comportamiento de los objetos o sucesos perceptuales. La información que proporcionan las expresiones sólo puede ser interpretada a través del pensamiento intelectual.

La tarea de expresar un contenido a través del recuerdo o memoria que se tiene de una imagen se realiza mediante un esquema y un tema. Al aplicar todos estos conceptos en plano musical es que podemos comprender cómo la composición aspira a corporizar una idea que se encuentra en la mente del artista.

Es muy importante, tanto en la música como en cualquier otra arte, recordar que la obra pretende expresar. Sin esta idea no podríamos ver la riqueza de la composición.
El tema representado nunca es pura casualidad, ya que mantiene una correlación exacta para personificar el tema abstracto.

Es importante...


Hemos abandonado el don de ver las cosas a través de los sentidos. El concepto aparece separado de la pauta; el pensamiento se mueve lejos de las cualidades esenciales de las cosas. Nos sentimos perdidos ante objetos que sólo tienen sentido para una visión no diluida y nos refugiamos en el medio más familiar: el de las palabras.
El contacto con obras maestras no basta. Demasiadas personas visitan museos, escuchan canciones, ven películas y coleccionan libros sin acceder por ello al arte. Hemos dejado adormecer nuestra capacidad natural de entender por medio de los sentidos.

El artista hace uso de categorías como forma, color y textura para capturar en lo específico algo que es significativo universalmente y que muchas veces pasa desapercibido. No intenta hacer un duplicado ni podría hacerlo. El resultado del trabajo artístico es una representación del pensamiento y experiencia: es único en su clase.

Las palabras deben esperar a que la mente las destile, luego de haber sido captadas o capturadas por los cinco sentidos, conceptualizadas y etiquetadas. Inferir las generalidades en una obra de arte de cualquier tipo es una labor trabajosa, pero no muy diferente del intento de describir la naturaleza de otras cosas complejas.


En muchas ocasiones sucede que vemos y sentimos características de una pieza de arte, pero no somos capaces de fijarlas en palabras. La razón no se encuentra en el lenguaje ni en la forma en que lo empleamos. Esto se debe a que no hemos logrado ubicar esas cualidades en las categorías correctas. El lenguaje no puede hacerlo directamente porque no tiene una relación inmediata de contacto sensorial con la realidad: sólo sirve para rotular lo que hemos percibido antes. Las experiencias necesitan ser codificadas primero para luego ser nombradas. Esta codificación es muy leve y nos permite llegar lejos.

Los aspectos del trabajo de Rudolf Arnheim están relacionados a la psicología. Todos los aspectos de lo mental tienen que ver con el arte, ya sean cognitivos, sociales o motivacionales. La función de la actividad creadora en la sociedad cumple el rol de transmitir los sentimientos y las percepciones que acompañan la vida misma.